Ir al contenido principal

Las algas




Llego a la playa con su bolsita de cremas solares y su toalla, la extendió en la arena, se sentó encima de la misma, se dio crema solar por todo el cuerpo y se puso los auriculares para escuchar música, aislarse de todo, relajarse y pasar un buen día tumbada al sol.

La música sonaba y sonaba… una canción detrás de otra… y ella seguía relajada y tumbada en su toalla… hasta que se quedo dormida. Quería formar parte de la naturaleza, fundirse con el planeta y formar una sola cosa.

Las algas que había debajo de la arena comenzaron a subir y abrirse paso… despacio… poco a poco… hasta llegar a la toalla. Una vez que se toparon con la toalla, comenzaron a hacer agujeritos en la misma, diminutos, atravesándola… “criii, criiii, criii, criiii” se podía escuchar si hubiésemos puesto un amplificador.

Cuando las algas hubieron atravesado la toalla, comenzaron a cubrir toda la espalda de ella, fundiéndola con la arena a través de la toalla. Ella estaba boca arriba… y dormía plácidamente… con su música, relajada, fundiéndose con la naturaleza. Había pasado la tarde y el sol se disponía a irse a la cama, dejando paso a su adorada luna… que salía radiante, coqueta, brillante.

Las algas ya habían cubierto casi todo su cuerpo, dejando solo libres los ojos, nariz y boca… y ella seguía durmiendo con la música, fundida con la naturaleza.

Abrió los ojos de repente, y fue a quitarse los auriculares al ver que estaba oscureciendo… pero tenía los brazos y manos pegados a la toalla… no sabía lo que era, solo podía mirar hacia el cielo, porque tenía todo el cuerpo adherido a la toalla… no podía mover ni un solo dedo… solo podía mover los ojos de un lado a otro… y vio que se había quedado sola, que se habían ido todos… y esa música que no paraba. Intento pedir socorro, pero tenía los labios presos de algo que no entendía muy bien. Se toco con la lengua la boca y comprendió que era una especie de planta lo que la tenia presa. “¿Qué ha pasado?”, se repetía una y otra vez.

Había anochecido por completo y ella seguía ahí, envuelta en algas… cada vez mas… y la música sin cesar… hasta que se su reproductor se quedo sin batería. Oía como le sonaba el móvil una y otra vez, pero no podía hacer nada… alguien estaría preocupada por ella y ella solo podía mover apenas los ojos. Sus pensamientos se agolpaban en su cabeza… “¿Qué hora es?, ¿no me ha visto nadie?, ¿Por qué nadie ha dicho de ayudarme?”.

A lo lejos se oía ladrar un perro… y ella pensó que a lo mejor el animal la podría sacar de aquel sin vivir… pero los ladridos se alejaban. Se encontraba tan sola, atrapada en aquella playa desierta, natural, salvaje… Sus lagrimas comenzaron a fluir y la tristeza se apodero de ella de tal manera, que no podía creer lo que le estaba sucediendo. Seguro que alguien la vio apurada y no hicieron nada por ayudarla… pensarían que ella sola podría salir del atolladero en el que se encontraba. Pensó que cuando volviese la gente al día siguiente, la rescatarían, solo era cuestión de esperar… pero de pronto se dio cuenta que a su alrededor habían montones de algas, confundiéndola con otro montón de algas.


Un pelotazo en la cabeza, de unos chicos que hacían voley playa, la saco de su mal sueño, se miro las manos, los pies, se toco la cara… se levanto rápido, se quito los auriculares, recogió sus cremas solares, su toalla… y salió rápido de la arena… Quemándose los pies, llego a su coche como pudo. Arranco el motor y tomo el camino de vuelta… al mirar por el retrovisor, vio la luna en el parabrisas trasero… y era de noche.

Comentarios

  1. Me he quedado sin aire...me encanta como escribes

    Tren

    ResponderEliminar
  2. De verdad te lo digo... qué agobio...

    caco

    ResponderEliminar
  3. que torrente de imaginación!!. Me encanta el relato, sabes mantener el interés hasta el final.
    No dejes de escribir nunca Coni !! ( valle )

    ResponderEliminar
  4. Ains que agobio Coni....a mi estas cosas me dan yuyu pero tengo que reconocer que eres genial contando historias...te quiero!!!!!
    PORRI

    ResponderEliminar
  5. Nuevamente he entrado en tu sueño. Sea real o imaginario, no deja de serlo porque para mí, imaginar es soñar. Posiblemente algo nos quieres decir pero no se interpretarlo.
    Ah! Me ha recordado a la playa Puntas del Calnegre porque es desierta, natural y salvaje. Y hemos ido decenas de veces. Un beso Coni!

    ResponderEliminar

Publicar un comentario